Una cooperativa formada por seis jóvenes agricultores de Temuco, Nueva Imperial y Vilcún está demostrando que los residuos orgánicos pueden convertirse en una herramienta concreta para fortalecer el futuro productivo de La Araucanía.
Fértil nació ante la necesidad de producir compost localmente y evitar su traslado desde la zona central. Lo que comenzó como una pequeña planta para abastecer a sus cooperados es hoy la única planta de compostaje autorizada y en funcionamiento en la región, con un procesamiento cercano a las 900 toneladas mensuales.
En sus instalaciones, residuos de las industrias láctea, cervecera, alimentaria, agrícola y salmonera son transformados en compost de alta calidad. Este modelo evita su disposición en rellenos sanitarios y devuelve materia orgánica y nutrientes a los campos.
La cooperativa también ha unido esfuerzos con los municipios de Padre Las Casas y Vilcún en sus primeros pilotos de recolección selectiva. La correcta segregación permite aprovechar estos materiales, reducir su envío a rellenos sanitarios y fortalecer la economía circular regional.
El trabajo de la cooperativa ha alcanzado a más de 280 familias de la agricultura familiar campesina, incluidas cooperativas de mujeres floricultoras, organizaciones hortícolas y agricultores vinculados a los programas PDTI y Prodesal.
La experiencia conecta dos desafíos urgentes: valorizar los residuos orgánicos generados en la región y regenerar los suelos necesarios para producir alimentos en las próximas décadas.
